> Yo creo que la razón por la que los toreros no se dejan bigote es porque
> la indumentaria de la fiesta brava quedó fijada a finales del siglo XVIII
> y a principios del XIX y desde entonces apenas ha cambiado porque el
> oficio de torero es algo muy serio y el arcasimo de la indumentaria
> recalca la pompa y ceremonia que lo rodea. Ocurre lo mismo con los jueces
> ingleses, que se encasquetan unas pelucas absurdas que les dan una pinta
> de gilipollas bastente impresionante. En el toreo bufo no hay ese tipo de
> limitaciones y Cantinflas asomó más de una vez por el redondel con su
> bigotillo ralo.
> Me parece que la afición tendrá que esperar a que aparezca una seguidora
> portuguesa de Cristina Sánchez para que podemos contemplar un poblado
> mostacho en el ruedo. Aclaro a los contertulios argentos que no saben de
> toros (¡animalicos!) que Cristina Sánchez es la primera mujer que recibió
> la alternativa en Yúrop, en 1996, en las arenas de Nimes (Francia).
> Si alguna mozuela frijolera decide convertirse en señorita torera en las
> plazas aztecas también tendremos ocasión de admirar algún que otro ejemplo
> de adorno capilar sobre el labio superior.
> En España ha habido toreras desde tiempo inmemoriales. Una de las mas
> famosas fue una chorba nacida en Valdemoro, Nicolasa Escamilla, "La
> Pajuelera" (así llamada porque vendía antorchas o pajuelas de azufre y no
> por encasquetarle manuelas al respetable por los descampados de las
> afueras), que derrochó un valor asombroso por las principales plazas de
> toros. Una tarde destacó en Zaragoza, donde picó y lidió un toro ante la
> atenta mirada de Goya, quien la inmortalizó en uno de los aguafuertes que
> conforman su espléndida Tauromaquia. A finales del siglo XIX destacaron
> también Dolores Sánchez, "La Fragosa", la primera en torear con taleguilla
> en lugar de falda, torera cuyo valor rayaba en la temeridad, lo que le
> causó un sinfín de cogidas (cogidas en el sentido de la tauromaquia y no
> en el sentido argento de la palabra).
> Los aditamentos capilares de los toreros hoy día se limitan a la moña o
> coleta, que era el estilo que predominaba entre los chulapos a finales
> del XVIII y principios del XIX. Antiguamente muchos toreros también lucían
> unas tremendas patillas de boca 'e jacha, como los bandoleros de Sierra
> Morena, pero la costumbre se ha perdido. La gente del bronce suele ir con
> la cara rapada y nunca se ve a un cantaor o bailaor flamenco bigutudo.
> Si menda fuera torero se dejaría la coleta de verdad, sin andar con
> postizos ni hostias. La culpa de que se haya abandinado la costumbre la
> tuvo Belmonte. Aquel gran torero que fue Juan Belmonte, el que revolucionó
> el toreo por sus cuatro puntos cardinales, trajo muchas innovaciones,
> unas acertadas y otras no tanto. Entre las primeras están la nueva teoría
> del terreno y de las distancias, el meterse en los terrenos del toro, el
> toreo de brazos y no de piernas, la ejecución primorosa de la media
> verónica, el gracejo tartamudeante de su hablar, su ingenio, etc.. Se
> cuentan entre las segundas la supresión de la coleta.
> Antes de irrumpir él, en el toreo, los toreros se distinguían que lo eran
> por su vestir y por el atuendo de su vestimenta, y sobretodo, porque sin
> excepción, todos llevaban la coleta, no el postizo actual.
> Los toreros se envanecían llevando la coleta con el trenzado del pelo bien
> hecho y los cabos recogidos, y fuera de la plaza era el signo del oficio
> más testimonial que podían exhibir.
> La primitiva redecilla quedo abolida, como tocado en la cabeza de los
> lidiadores, a principios del Siglo XIX. El torero en general tanto
> matadores como subalternos, conservaron un mechón largo de pelo o coleta
> en el cogote, que era soporte de una moña de gran tamaño. A través del
> tiempo esto se fue reduciendo hasta llegar al momento actual y se le llama
> castañeta. Consiste esta en un disco de cartón que va recubierto con un
> cordón de seda negro, y de esta castañeta pende un trenzado de pelo, un
> postizo al que los toreros llaman añadido, y todo se sujeta al pelo con
> un fuerte pasador.
> Los lidiadores del Siglo XVIII y primeros años del XIX, hasta que fue
> costumbre su desaparición, llevaban a mucho orgullo el apéndice natural
> del pelo que les colgaba por el cogote como testimonio visible de su
> profesión. Este mechón del pelo, trenzado con la mayor habilidad que
> poseían, lo dejaban asomar por debajo del catite o bajo el ala del
> sombrero cordobés que lucían testimoniando su profesión.
> Algunos de los que tenían inclinación por esta actividad, la primera
> manifestación de su deseo era dejarse un incipiente mechón para manifestar
> evidente su vocación. La gente que era sensible a estos aditamentos y se
> dejaban impresionar por los pequeños detalles que a los lidiadores les
> llenaban de orgullo, se esmeraban en la confección de la coleta, por que
> además la vestimenta diaria y usual del torero era el traje corto para ser
> conocida de lejos la profesión que ejercían. Los tiempos han cambiado, por
> que no existiría ahora un paralelismo entre la profesión y el atuendo en
> el vestir, ya que no tendría sentido contemplar a un torero dentro de un
> traje de calle normal o de una camisa veraniega luciendo un abundante
> mechón de pelo trenzado colgándole del cogote.
> ¿Podría ejercer una influencia moral sobre el torero la costumbre de
> llevar la coleta como el carné de identidad profesional?. Entiendo que si,
> y a propósito de ello -no recuerdo donde lo he leído-, un aprendiz de
> torero actuó en una capea y tan mal lo hizo que los pueblerinos, cansados
> de tanta impericia en su labor y verle dar tantos pinchazos al pobre
> becerro ó vaquilla, le cogieron en el centro del ruedo, en donde le
> quitaron los elementos de su trabajo, y en medio de una borrasca de
> insultos le cortaron con una navaja la coleta de raíz. El pobre torerillo
> no sintió los insultos ni el despojo que le hicieron de los útiles de
> trabajo envolviéndole en un vendaval de improperios. Nada de esto sintió,
> sino la amputación de su mechón de pelo graciosamente confeccionado. La
> coleta, era además de una muestra de identidad profesional como un imán
> que atraía las miradas hacia el torero, por que seria bueno o malo, pero
> era un torero.
> Juan Belmonte innovador de tantas cosas, fue el primero que dejo de vestir
> habi-tualmente con traje corto, por que él consciente de su mala figura y
> con los andares nada esbeltos, aconsejado por su acusado sentido del
> ridículo y sensibilidad comenzó por dejar de usarla, a trueque de perder
> un ostensible símbolo de su profesión.
> Otro torero que inició el suso de falsos utensilios fue Manolete, quien
> tras una cogida quedó débil de brazo izquierdo y por eso decidió usar un
> estoque de madera durante la faena para cambiarlo por el de acero a la
> hora de entrar a por uvas.
> Saludos
> DON NICANOR TOCANDO EL TAMBOR