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> ¿Crees que se atrevería un torero a dejarse bigote? NO hay ninguno que > se atreva y la única razón es que jamás se ha visto uno con bigote.
Tan es así que Chiquito de la Calzad porpularizó la expresión: Es más raro que un torero con bigote. Podríamos decir lo mismo de los curas, que tampoco se dejan crecer los mostachos.
Yo creo que la razón por la que los toreros no se dejan bigote es porque la indumentaria de la fiesta brava quedó fijada a finales del siglo XVIII y a principios del XIX y desde entonces apenas ha cambiado porque el oficio de torero es algo muy serio y el arcasimo de la indumentaria recalca la pompa y ceremonia que lo rodea. Ocurre lo mismo con los jueces ingleses, que se encasquetan unas pelucas absurdas que les dan una pinta de gilipollas bastente impresionante. En el toreo bufo no hay ese tipo de limitaciones y Cantinflas asomó más de una vez por el redondel con su bigotillo ralo.
Me parece que la afición tendrá que esperar a que aparezca una seguidora portuguesa de Cristina Sánchez para que podemos contemplar un poblado mostacho en el ruedo. Aclaro a los contertulios argentos que no saben de toros (¡animalicos!) que Cristina Sánchez es la primera mujer que recibió la alternativa en Yúrop, en 1996, en las arenas de Nimes (Francia).
Si alguna mozuela frijolera decide convertirse en señorita torera en las plazas aztecas también tendremos ocasión de admirar algún que otro ejemplo de adorno capilar sobre el labio superior.
En España ha habido toreras desde tiempo inmemoriales. Una de las mas famosas fue una chorba nacida en Valdemoro, Nicolasa Escamilla, "La Pajuelera" (así llamada porque vendía antorchas o pajuelas de azufre y no por encasquetarle manuelas al respetable por los descampados de las afueras), que derrochó un valor asombroso por las principales plazas de toros. Una tarde destacó en Zaragoza, donde picó y lidió un toro ante la atenta mirada de Goya, quien la inmortalizó en uno de los aguafuertes que conforman su espléndida Tauromaquia. A finales del siglo XIX destacaron también Dolores Sánchez, "La Fragosa", la primera en torear con taleguilla en lugar de falda, torera cuyo valor rayaba en la temeridad, lo que le causó un sinfín de cogidas (cogidas en el sentido de la tauromaquia y no en el sentido argento de la palabra).
Los aditamentos capilares de los toreros hoy día se limitan a la moña o coleta, que era el estilo que predominaba entre los chulapos a finales del XVIII y principios del XIX. Antiguamente muchos toreros también lucían unas tremendas patillas de boca 'e jacha, como los bandoleros de Sierra Morena, pero la costumbre se ha perdido. La gente del bronce suele ir con la cara rapada y nunca se ve a un cantaor o bailaor flamenco bigutudo.
Si menda fuera torero se dejaría la coleta de verdad, sin andar con postizos ni hostias. La culpa de que se haya abandinado la costumbre la tuvo Belmonte. Aquel gran torero que fue Juan Belmonte, el que revolucionó el toreo por sus cuatro puntos cardinales, trajo muchas innovaciones, unas acertadas y otras no tanto. Entre las primeras están la nueva teoría del terreno y de las distancias, el meterse en los terrenos del toro, el toreo de brazos y no de piernas, la ejecución primorosa de la media verónica, el gracejo tartamudeante de su hablar, su ingenio, etc.. Se cuentan entre las segundas la supresión de la coleta.
Antes de irrumpir él, en el toreo, los toreros se distinguían que lo eran por su vestir y por el atuendo de su vestimenta, y sobretodo, porque sin excepción, todos llevaban la coleta, no el postizo actual.
Los toreros se envanecían llevando la coleta con el trenzado del pelo bien hecho y los cabos recogidos, y fuera de la plaza era el signo del oficio más testimonial que podían exhibir.
La primitiva redecilla quedo abolida, como tocado en la cabeza de los lidiadores, a principios del Siglo XIX. El torero en general tanto matadores como subalternos, conservaron un mechón largo de pelo o coleta en el cogote, que era soporte de una moña de gran tamaño. A través del tiempo esto se fue reduciendo hasta llegar al momento actual y se le llama castañeta. Consiste esta en un disco de cartón que va recubierto con un cordón de seda negro, y de esta castañeta pende un trenzado de pelo, un postizo al que los toreros llaman añadido, y todo se sujeta al pelo con un fuerte pasador.
Los lidiadores del Siglo XVIII y primeros años del XIX, hasta que fue costumbre su desaparición, llevaban a mucho orgullo el apéndice natural del pelo que les colgaba por el cogote como testimonio visible de su profesión. Este mechón del pelo, trenzado con la mayor habilidad que poseían, lo dejaban asomar por debajo del catite o bajo el ala del sombrero cordobés que lucían testimoniando su profesión.
Algunos de los que tenían inclinación por esta actividad, la primera manifestación de su deseo era dejarse un incipiente mechón para manifestar evidente su vocación. La gente que era sensible a estos aditamentos y se dejaban impresionar por los pequeños detalles que a los lidiadores les llenaban de orgullo, se esmeraban en la confección de la coleta, por que además la vestimenta diaria y usual del torero era el traje corto para ser conocida de lejos la profesión que ejercían. Los tiempos han cambiado, por que no existiría ahora un paralelismo entre la profesión y el atuendo en el vestir, ya que no tendría sentido contemplar a un torero dentro de un traje de calle normal o de una camisa veraniega luciendo un abundante mechón de pelo trenzado colgándole del cogote.
¿Podría ejercer una influencia moral sobre el torero la costumbre de llevar la coleta como el carné de identidad profesional?. Entiendo que si, y a propósito de ello -no recuerdo donde lo he leído-, un aprendiz de torero actuó en una capea y tan mal lo hizo que los pueblerinos, cansados de tanta impericia en su labor y verle dar tantos pinchazos al pobre becerro ó vaquilla, le cogieron en el centro del ruedo, en donde le quitaron los elementos de su trabajo, y en medio de una borrasca de insultos le cortaron con una navaja la coleta de raíz. El pobre torerillo no sintió los insultos ni el despojo que le hicieron de los útiles de trabajo envolviéndole en un vendaval de improperios. Nada de esto sintió, sino la amputación de su mechón de pelo graciosamente confeccionado. La coleta, era además de una muestra de identidad profesional como un imán que atraía las miradas hacia el torero, por que seria bueno o malo, pero era un torero.
Juan Belmonte innovador de tantas cosas, fue el primero que dejo de vestir habi-tualmente con traje corto, por que él consciente de su mala figura y con los andares nada esbeltos, aconsejado por su acusado sentido del ridículo y sensibilidad comenzó por dejar de usarla, a trueque de perder un ostensible símbolo de su profesión.
Otro torero que inició el suso de falsos utensilios fue Manolete, quien tras una cogida quedó débil de brazo izquierdo y por eso decidió usar un estoque de madera durante la faena para cambiarlo por el de acero a la hora de entrar a por uvas.
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>> ¿Crees que se atrevería un torero a dejarse bigote? NO hay ninguno que >> se atreva y la única razón es que jamás se ha visto uno con bigote. > Tan es así que Chiquito de la Calzad porpularizó la expresión: Es más raro > que un torero con bigote. Podríamos decir lo mismo de los curas, que > tampoco se dejan crecer los mostachos.
Gracias por este cuento tan entretenido -digo 'cuentos' porque a que sea verdad....
Como soy un animalico sureño y del Plata no conozco de esas peleas entre cristianos y toros, de esas peleas que ya vienen con los dados cargados..Muy bien, dejemos éso a un costado.
1 ) Mencionas el ejemplo de los curas como comparables, en pelos de rostro, con los toreros. Pero hay curitas que se dejan las barbas, con bigote y todo...¿Ha habido algún Manolito que haya hecho algo parecido?
2) Dices que "Cristina Sánchez es la primera mujer que "recibió la alternativa" en Yúrop, en1996" ¿La "alternativa", Gurrias? Eso me suena como a un ultimatum, "o ésto o lo otro, decidíte ¡carajo!"...¿Habrás querido decir que esa fulana "tuvo oportunidad de elección"?
Como decía mi estimado profesor de idioma: "El castellano es un idioma muy rico en expresiones idiomáticas".
Saluti, Oscar
> Yo creo que la razón por la que los toreros no se dejan bigote es porque > la indumentaria de la fiesta brava quedó fijada a finales del siglo XVIII > y a principios del XIX y desde entonces apenas ha cambiado porque el > oficio de torero es algo muy serio y el arcasimo de la indumentaria > recalca la pompa y ceremonia que lo rodea. Ocurre lo mismo con los jueces > ingleses, que se encasquetan unas pelucas absurdas que les dan una pinta > de gilipollas bastente impresionante. En el toreo bufo no hay ese tipo de > limitaciones y Cantinflas asomó más de una vez por el redondel con su > bigotillo ralo.
> Me parece que la afición tendrá que esperar a que aparezca una seguidora > portuguesa de Cristina Sánchez para que podemos contemplar un poblado > mostacho en el ruedo. Aclaro a los contertulios argentos que no saben de > toros (¡animalicos!) que Cristina Sánchez es la primera mujer que recibió > la alternativa en Yúrop, en 1996, en las arenas de Nimes (Francia).
> Si alguna mozuela frijolera decide convertirse en señorita torera en las > plazas aztecas también tendremos ocasión de admirar algún que otro ejemplo > de adorno capilar sobre el labio superior.
> En España ha habido toreras desde tiempo inmemoriales. Una de las mas > famosas fue una chorba nacida en Valdemoro, Nicolasa Escamilla, "La > Pajuelera" (así llamada porque vendía antorchas o pajuelas de azufre y no > por encasquetarle manuelas al respetable por los descampados de las > afueras), que derrochó un valor asombroso por las principales plazas de > toros. Una tarde destacó en Zaragoza, donde picó y lidió un toro ante la > atenta mirada de Goya, quien la inmortalizó en uno de los aguafuertes que > conforman su espléndida Tauromaquia. A finales del siglo XIX destacaron > también Dolores Sánchez, "La Fragosa", la primera en torear con taleguilla > en lugar de falda, torera cuyo valor rayaba en la temeridad, lo que le > causó un sinfín de cogidas (cogidas en el sentido de la tauromaquia y no > en el sentido argento de la palabra).
> Los aditamentos capilares de los toreros hoy día se limitan a la moña o > coleta, que era el estilo que predominaba entre los chulapos a finales > del XVIII y principios del XIX. Antiguamente muchos toreros también lucían > unas tremendas patillas de boca 'e jacha, como los bandoleros de Sierra > Morena, pero la costumbre se ha perdido. La gente del bronce suele ir con > la cara rapada y nunca se ve a un cantaor o bailaor flamenco bigutudo.
> Si menda fuera torero se dejaría la coleta de verdad, sin andar con > postizos ni hostias. La culpa de que se haya abandinado la costumbre la > tuvo Belmonte. Aquel gran torero que fue Juan Belmonte, el que revolucionó > el toreo por sus cuatro puntos cardinales, trajo muchas innovaciones, > unas acertadas y otras no tanto. Entre las primeras están la nueva teoría > del terreno y de las distancias, el meterse en los terrenos del toro, el > toreo de brazos y no de piernas, la ejecución primorosa de la media > verónica, el gracejo tartamudeante de su hablar, su ingenio, etc.. Se > cuentan entre las segundas la supresión de la coleta.
> Antes de irrumpir él, en el toreo, los toreros se distinguían que lo eran > por su vestir y por el atuendo de su vestimenta, y sobretodo, porque sin > excepción, todos llevaban la coleta, no el postizo actual.
> Los toreros se envanecían llevando la coleta con el trenzado del pelo bien > hecho y los cabos recogidos, y fuera de la plaza era el signo del oficio > más testimonial que podían exhibir.
> La primitiva redecilla quedo abolida, como tocado en la cabeza de los > lidiadores, a principios del Siglo XIX. El torero en general tanto > matadores como subalternos, conservaron un mechón largo de pelo o coleta > en el cogote, que era soporte de una moña de gran tamaño. A través del > tiempo esto se fue reduciendo hasta llegar al momento actual y se le llama > castañeta. Consiste esta en un disco de cartón que va recubierto con un > cordón de seda negro, y de esta castañeta pende un trenzado de pelo, un > postizo al que los toreros llaman añadido, y todo se sujeta al pelo con > un fuerte pasador.
> Los lidiadores del Siglo XVIII y primeros años del XIX, hasta que fue > costumbre su desaparición, llevaban a mucho orgullo el apéndice natural > del pelo que les colgaba por el cogote como testimonio visible de su > profesión. Este mechón del pelo, trenzado con la mayor habilidad que > poseían, lo dejaban asomar por debajo del catite o bajo el ala del > sombrero cordobés que lucían testimoniando su profesión.
> Algunos de los que tenían inclinación por esta actividad, la primera > manifestación de su deseo era dejarse un incipiente mechón para manifestar > evidente su vocación. La gente que era sensible a estos aditamentos y se > dejaban impresionar por los pequeños detalles que a los lidiadores les > llenaban de orgullo, se esmeraban en la confección de la coleta, por que > además la vestimenta diaria y usual del torero era el traje corto para ser > conocida de lejos la profesión que ejercían. Los tiempos han cambiado, por > que no existiría ahora un paralelismo entre la profesión y el atuendo en > el vestir, ya que no tendría sentido contemplar a un torero dentro de un > traje de calle normal o de una camisa veraniega luciendo un abundante > mechón de pelo trenzado colgándole del cogote.
> ¿Podría ejercer una influencia moral sobre el torero la costumbre de > llevar la coleta como el carné de identidad profesional?. Entiendo que si, > y a propósito de ello -no recuerdo donde lo he leído-, un aprendiz de > torero actuó en una capea y tan mal lo hizo que los pueblerinos, cansados > de tanta impericia en su labor y verle dar tantos pinchazos al pobre > becerro ó vaquilla, le cogieron en el centro del ruedo, en donde le > quitaron los elementos de su trabajo, y en medio de una borrasca de > insultos le cortaron con una navaja la coleta de raíz. El pobre torerillo > no sintió los insultos ni el despojo que le hicieron de los útiles de > trabajo envolviéndole en un vendaval de improperios. Nada de esto sintió, > sino la amputación de su mechón de pelo graciosamente confeccionado. La > coleta, era además de una muestra de identidad profesional como un imán > que atraía las miradas hacia el torero, por que seria bueno o malo, pero > era un torero.
> Juan Belmonte innovador de tantas cosas, fue el primero que dejo de vestir > habi-tualmente con traje corto, por que él consciente de su mala figura y > con los andares nada esbeltos, aconsejado por su acusado sentido del > ridículo y sensibilidad comenzó por dejar de usarla, a trueque de perder > un ostensible símbolo de su profesión.
> Otro torero que inició el suso de falsos utensilios fue Manolete, quien > tras una cogida quedó débil de brazo izquierdo y por eso decidió usar un > estoque de madera durante la faena para cambiarlo por el de acero a la > hora de entrar a por uvas.
>>> ¿Crees que se atrevería un torero a dejarse bigote? NO hay ninguno que >>> se atreva y la única razón es que jamás se ha visto uno con bigote.
>> Tan es así que Chiquito de la Calzad porpularizó la expresión: Es más >> raro que un torero con bigote. Podríamos decir lo mismo de los curas, que >> tampoco se dejan crecer los mostachos.
> Gracias por este cuento tan entretenido -digo 'cuentos' porque a que sea > verdad....
> Como soy un animalico sureño y del Plata no conozco de esas peleas entre > cristianos y toros, de esas peleas que ya vienen con los dados > cargados..Muy bien, dejemos éso a un costado.
> 1 ) Mencionas el ejemplo de los curas como comparables, en pelos de > rostro, con los toreros. Pero hay curitas que se dejan las barbas, con > bigote y todo...¿Ha habido algún Manolito que haya hecho algo parecido?
> 2) Dices que "Cristina Sánchez es la primera mujer que "recibió la > alternativa" en Yúrop, en1996" ¿La "alternativa", Gurrias? Eso me suena > como a un ultimatum, "o ésto o lo otro, decidíte ¡carajo!"...¿Habrás > querido decir que esa fulana "tuvo oportunidad de elección"?
> Como decía mi estimado profesor de idioma: "El castellano es un idioma > muy rico en expresiones idiomáticas".
> Saluti, > Oscar
I força en el canuti.
Siemre he dicho que para ser capaz de hablar el castellano es menester ser católico y entender de toros. Por eso considero paisanos a los frijoleros, que saben hablar como la gente, mientras que al abyecto austral, con su acentito chingón y sus silbidos itálicos, lo categorizo dentro de la subraza siciliana.
Los tópicos nacionales cubren una gama temática amplia, en la que se incluyen las tradiciones, las creencias, los refranesl los juegos y las costumbres de la raza. La fraseología de cada lengua refleja inevitablemente el contexto cultural nacional del cual se nutren las creaciones expresivas, símiles etc. que constantemente aparecen en los idiomas.
En el guiri de los gabardos, p.ej., numerosas expresiones tienen su origen en el béisbol, como p.ej. you won't be able to get to firstbase with her (''no vas a conseguir nada de ella'', en el sentido turronero de la expresión ) o del rugby, como p.ej. Touchdown! ('me apunté un tanto', también en el sentido chingonométrico).
En el castellano el mundillo de los toros ha dado origen a una gran cantidad de locuciones tipo cortarse la coleta, echar un capote, estar al quite, estar hasta la bandera, dar una larga cambiada, hacer una faena de aliño, salir como toro del chiquero, dar la puntilla, ver los toros desde la barrera, estar para el arrastre, etc.
¿Como carajos considerar paisano a un semoviente que no sabe qué es recibir la alternativa?
El ejemplo de los toros nos sirve para plantear una disyuntiva que se presenta en la traducción de la fraseología cultural; esto es, la casi imposibilidad de salvar al mismo tiempo la exactitud y la expresividad.
Pongo como ejemplo la información que está disponible para cualquier trujimán sobre las frases japonesas del mundillo del sumo en comparación con el mundillo hispano de los toros. Si se traduce la frase usando el correlato del deporte japonés , se conservará la expresividad, pero difícilmente se podrá encontrar un equivalente exacto. Si, por el contrario, se hace una paráfrasis se conseguirá una versión ajustada pero, naturalmente, inexpresiva y falta de fuerza, lo que también es una traición al texto original. En los ejemplos siguientes doy algunas posibles aproximaciones de frases japonesas a españolas, utilizando respectivamente como base el sumo y los toros:
-gunbai ga agaru: lit. alzarse el gunbai; fig. resultar vencedor (el gunbai es una especie de abanico que alza el árbitro al terminar una lucha señalando con el al vencedor) = Salir por la puerta grande (el máximo reconocimiento para un torero es ser sacado a hombros por la puerta grande de la plaza de toros).
-dohyougiwa: lit. 'límite de la palestra'. Si se rebasa, se pierde el combate; fig. momento de crisis =. La hora de la verdad (momento en que el torero ha de entrar a matar, decidiendo el éxito o el fracaso de la corrida).
-dohyou wo waru; lit. salirse de la palestra al no aguantar el empuje del oponente; fig. ser vencido por una fuerza abrumadora = Recibir un revolcón (lit. ser volteado por el aire y arrojado al suelo).
-isamiasi; lit. pie valiente (Sacar el pie fuera de la palestra mientras se ataca con ventaja.) fig. cometer un error cuando todo iba bien = Pinchar en hueso (lit., fallar al entrar a matar al toro).
-katasukasi wo kuu / kuwaseru: tragar / hacer tragar katasukasi (quitar el hombro); lit. técnica de esquivar un atacante que se avalanza con mucha fuerza y velocidad); fig. rehuir un enfrentamiento, chafar un ataque, protesta, etc = Largar trapos (lit. ponerse en situación ventajosa para evitar el riesgo del ataque del toro).
-hundosi katugi: lit. cargador de hundosi, es decir , luchador novato que sirve a otro superior. fig. El último mono = Novillero (novato, poco experto y experimentado).
-sumo mo tatukata: lit. El sumo depende del sitio desde el que se mira; fig. Tener preferencia o simpatía por una persona o un grupo que se considera más cercano, de modo similar a la simpatía o preferencia que se suele sentir por el luchador más próximo espectador = Cada uno habla de los toros según le fue en ellos.
Es decir, a pesar de su exotismo muchos rasgos culturales japoneses pueden compararse efectivamento con los españoles, pero es practicamente imposible hacer correlatos de las costumbres argentas con las españolas.
¿Que equivalente hay en España del tocar una concertina de payaso de circo llamada bandoneón? ¿Como traducir al castellano las vicisitudes de un deporte tan ridículo como "el pato"? En España tampoco hay nada que se parezca remotamente a una reunión de palurdos que se pasan una bombilla para chupar colectivamente una tisana llena de babas.
Los españoles y los argentos están irremisiblemente condenados a la incomprensión mutua.
>> 1 ) Mencionas el ejemplo de los curas como comparables, en pelos de >> rostro, con los toreros. Pero hay curitas que se dejan las barbas, con >> bigote y todo...¿Ha habido algún Manolito que haya hecho algo parecido?
>> 2) Dices que "Cristina Sánchez es la primera mujer que "recibió la >> alternativa" en Yúrop, en1996" ¿La "alternativa", Gurrias? Eso me >> suena como a un ultimatum, "o ésto o lo otro, decidíte >> ¡carajo!"...¿Habrás querido decir que esa fulana "tuvo oportunidad de >> elección"?
>> Como decía mi estimado profesor de idioma: "El castellano es un idioma >> muy rico en expresiones idiomáticas". > I força en el canuti.
> Siemre he dicho que para ser capaz de hablar el castellano es menester > ser católico y entender de toros. Por eso considero paisanos a los > frijoleros, que saben hablar como la gente, mientras que al abyecto > austral, con su acentito chingón y sus silbidos itálicos, lo categorizo > dentro de la subraza siciliana.
Ah! ¡Qué bueno que hubiese sido que contestaras mis preguntas en vez de largarte con todo ese palabrerío que no viene al caso!
Y güeno, así son los españuelitos. Será por eso que cuando vienen de emigrantes al Plata y se encuentran con los rioplatenses quedan patas p'arriba los pobres. Y es así como yo digo, porque al ponerse frente a frente con los míos, bueno, tonce esos infelices quedan deschavados y deben dedicarse a esos quehaceres tan típicos de esa gente...¡ A ver, Manolo ! Movéte, carajo ! 'ta digo, que estos tipos no sirven ni para meseros....
Hasta luego, estimado, Oscr
> Los tópicos nacionales cubren una gama temática amplia, en la que se > incluyen las tradiciones, las creencias, los refranesl los juegos y las > costumbres de la raza. La fraseología de cada lengua refleja > inevitablemente el contexto cultural nacional del cual se nutren las > creaciones expresivas, símiles etc. que constantemente aparecen en los > idiomas.
> En el guiri de los gabardos, p.ej., numerosas expresiones tienen su origen > en el béisbol, como p.ej. you won't be able to get to firstbase with her > (''no vas a conseguir nada de ella'', en el sentido turronero de la > expresión ) o del rugby, como p.ej. Touchdown! ('me apunté un tanto', > también en el sentido chingonométrico).
> En el castellano el mundillo de los toros ha dado origen a una gran > cantidad de locuciones tipo cortarse la coleta, echar un capote, estar al > quite, estar hasta la bandera, dar una larga cambiada, hacer una faena de > aliño, salir como toro del chiquero, dar la puntilla, ver los toros desde > la barrera, estar para el arrastre, etc.
> ¿Como carajos considerar paisano a un semoviente que no sabe qué es > recibir la alternativa?
> El ejemplo de los toros nos sirve para plantear una disyuntiva que se > presenta en la traducción de la fraseología cultural; esto es, la casi > imposibilidad de salvar al mismo tiempo la exactitud y la expresividad.
> Pongo como ejemplo la información que está disponible para cualquier > trujimán sobre las frases japonesas del mundillo del sumo en comparación > con el mundillo hispano de los toros. Si se traduce la frase usando el > correlato del deporte japonés , se conservará la expresividad, pero > difícilmente se podrá encontrar un equivalente exacto. Si, por el > contrario, se hace una paráfrasis se conseguirá una versión ajustada pero, > naturalmente, inexpresiva y falta de fuerza, lo que también es una > traición al texto original. En los ejemplos siguientes doy algunas > posibles aproximaciones de frases japonesas a españolas, utilizando > respectivamente como base el sumo y los toros:
> -gunbai ga agaru: lit. alzarse el gunbai; fig. resultar vencedor (el > gunbai es una especie de abanico que alza el árbitro al terminar una lucha > señalando con el al vencedor) = Salir por la puerta grande (el máximo > reconocimiento para un torero es ser sacado a hombros por la puerta grande > de la plaza de toros).
> -dohyougiwa: lit. 'límite de la palestra'. Si se rebasa, se pierde el > combate; fig. momento de crisis =. La hora de la verdad (momento en que el > torero ha de entrar a matar, decidiendo el éxito o el fracaso de la > corrida).
> -dohyou wo waru; lit. salirse de la palestra al no aguantar el empuje del > oponente; fig. ser vencido por una fuerza abrumadora = Recibir un revolcón > (lit. ser volteado por el aire y arrojado al suelo).
> -isamiasi; lit. pie valiente (Sacar el pie fuera de la palestra mientras > se ataca con ventaja.) fig. cometer un error cuando todo iba bien = > Pinchar en hueso (lit., fallar al entrar a matar al toro).
> -katasukasi wo kuu / kuwaseru: tragar / hacer tragar katasukasi (quitar > el hombro); lit. técnica de esquivar un atacante que se avalanza con > mucha fuerza y velocidad); fig. rehuir un enfrentamiento, chafar un > ataque, protesta, etc = Largar trapos (lit. ponerse en situación > ventajosa para evitar el riesgo del ataque del toro).
> -hundosi katugi: lit. cargador de hundosi, es decir , luchador novato que > sirve a otro superior. fig. El último mono = Novillero (novato, poco > experto y experimentado).
> -sumo mo tatukata: lit. El sumo depende del sitio desde el que se mira; > fig. Tener preferencia o simpatía por una persona o un grupo que se > considera más cercano, de modo similar a la simpatía o preferencia que se > suele sentir por el luchador más próximo espectador = Cada uno habla de > los toros según le fue en ellos.
> Es decir, a pesar de su exotismo muchos rasgos culturales japoneses > pueden compararse efectivamento con los españoles, pero es practicamente > imposible hacer correlatos de las costumbres argentas con las españolas.
> ¿Que equivalente hay en España del tocar una concertina de payaso de > circo llamada bandoneón? ¿Como traducir al castellano las vicisitudes de > un deporte tan ridículo como "el pato"? En España tampoco hay nada que se > parezca remotamente a una reunión de palurdos que se pasan una bombilla > para chupar colectivamente una tisana llena de babas.
> Los españoles y los argentos están irremisiblemente condenados a la > incomprensión mutua.
Grupos de notícias: alt.usage.spanish, soc.culture.spain, es.charla.religion, esp.humanidades.historia, soc.culture.mexican, soc.culture.portuguese, soc.culture.argentina
La razon que los toreros no usen bigote se debe a que el arte taurino es cosa de hombres.
El gachupas torero, gordito simpaticon, Belmonte, fue un artista del capote y no usaba bigote.
Los toreros, orgullosos de ejercer un arte tan valeroso, como es ponerse frente al toro escribiendo un poema con la capa, a veces mortal, decidieron resaltar su hombria y diferenciarse de la mujer espanola.
Decidieron no tener bigote.
Para evitar confusiones de sexo.
"Dios te ha dado bigotes de cielo, Maria Dolores, y en tus lados, en vez de pendientes, patillas en flor; dejame que te cante morena de mis amores:
Ole y ole, te mueves mejor que las olas y llevas la esencia en tu labio del aire de Espana, bigote poblao, Maria Dolores ..."
Salud y curvas, Paco
"Gurriato" <patane...@netnitco.net> wrote in message
> > ¿Crees que se atrevería un torero a dejarse bigote? NO hay ninguno que > > se atreva y la única razón es que jamás se ha visto uno con bigote.
> Tan es así que Chiquito de la Calzad porpularizó la expresión: Es más raro > que un torero con bigote. Podríamos decir lo mismo de los curas, que tampoco > se dejan crecer los mostachos.
> Yo creo que la razón por la que los toreros no se dejan bigote es porque la > indumentaria de la fiesta brava quedó fijada a finales del siglo XVIII y a > principios del XIX y desde entonces apenas ha cambiado porque el oficio de > torero es algo muy serio y el arcasimo de la indumentaria recalca la pompa > y ceremonia que lo rodea. Ocurre lo mismo con los jueces ingleses, que se > encasquetan unas pelucas absurdas que les dan una pinta de gilipollas > bastente impresionante. En el toreo bufo no hay ese tipo de limitaciones y > Cantinflas asomó más de una vez por el redondel con su bigotillo ralo.
> Me parece que la afición tendrá que esperar a que aparezca una seguidora > portuguesa de Cristina Sánchez para que podemos contemplar un poblado > mostacho en el ruedo. Aclaro a los contertulios argentos que no saben de > toros (¡animalicos!) que Cristina Sánchez es la primera mujer que recibió la > alternativa en Yúrop, en 1996, en las arenas de Nimes (Francia).
> Si alguna mozuela frijolera decide convertirse en señorita torera en las > plazas aztecas también tendremos ocasión de admirar algún que otro ejemplo > de adorno capilar sobre el labio superior.
> En España ha habido toreras desde tiempo inmemoriales. Una de las mas > famosas fue una chorba nacida en Valdemoro, Nicolasa Escamilla, "La > Pajuelera" (así llamada porque vendía antorchas o pajuelas de azufre y no > por encasquetarle manuelas al respetable por los descampados de las > afueras), que derrochó un valor asombroso por las principales plazas de > toros. Una tarde destacó en Zaragoza, donde picó y lidió un toro ante la > atenta mirada de Goya, quien la inmortalizó en uno de los aguafuertes que > conforman su espléndida Tauromaquia. A finales del siglo XIX destacaron > también Dolores Sánchez, "La Fragosa", la primera en torear con taleguilla > en lugar de falda, torera cuyo valor rayaba en la temeridad, lo que le causó > un sinfín de cogidas (cogidas en el sentido de la tauromaquia y no en el > sentido argento de la palabra).
> Los aditamentos capilares de los toreros hoy día se limitan a la moña o > coleta, que era el estilo que predominaba entre los chulapos a finales del > XVIII y principios del XIX. Antiguamente muchos toreros también lucían unas > tremendas patillas de boca 'e jacha, como los bandoleros de Sierra Morena, > pero la costumbre se ha perdido. La gente del bronce suele ir con la cara > rapada y nunca se ve a un cantaor o bailaor flamenco bigutudo.
> Si menda fuera torero se dejaría la coleta de verdad, sin andar con postizos > ni hostias. La culpa de que se haya abandinado la costumbre la tuvo > Belmonte. Aquel gran torero que fue Juan Belmonte, el que revolucionó el > toreo por sus cuatro puntos cardinales, trajo muchas innovaciones, unas > acertadas y otras no tanto. Entre las primeras están la nueva teoría del > terreno y de las distancias, el meterse en los terrenos del toro, el toreo > de brazos y no de piernas, la ejecución primorosa de la media verónica, el > gracejo tartamudeante de su hablar, su ingenio, etc.. Se cuentan entre las > segundas la supresión de la coleta.
> Antes de irrumpir él, en el toreo, los toreros se distinguían que lo eran > por su vestir y por el atuendo de su vestimenta, y sobretodo, porque sin > excepción, todos llevaban la coleta, no el postizo actual.
> Los toreros se envanecían llevando la coleta con el trenzado del pelo bien > hecho y los cabos recogidos, y fuera de la plaza era el signo del oficio > más testimonial que podían exhibir.
> La primitiva redecilla quedo abolida, como tocado en la cabeza de los > lidiadores, a principios del Siglo XIX. El torero en general tanto matadores > como subalternos, conservaron un mechón largo de pelo o coleta en el cogote, > que era soporte de una moña de gran tamaño. A través del tiempo esto se fue > reduciendo hasta llegar al momento actual y se le llama castañeta. Consiste > esta en un disco de cartón que va recubierto con un cordón de seda negro, y > de esta castañeta pende un trenzado de pelo, un postizo al que los toreros > llaman añadido, y todo se sujeta al pelo con un fuerte pasador.
> Los lidiadores del Siglo XVIII y primeros años del XIX, hasta que fue > costumbre su desaparición, llevaban a mucho orgullo el apéndice natural del > pelo que les colgaba por el cogote como testimonio visible de su profesión. > Este mechón del pelo, trenzado con la mayor habilidad que poseían, lo > dejaban asomar por debajo del catite o bajo el ala del sombrero cordobés que > lucían testimoniando su profesión.
> Algunos de los que tenían inclinación por esta actividad, la primera > manifestación de su deseo era dejarse un incipiente mechón para manifestar > evidente su vocación. La gente que era sensible a estos aditamentos y se > dejaban impresionar por los pequeños detalles que a los lidiadores les > llenaban de orgullo, se esmeraban en la confección de la coleta, por que > además la vestimenta diaria y usual del torero era el traje corto para ser > conocida de lejos la profesión que ejercían. Los tiempos han cambiado, por > que no existiría ahora un paralelismo entre la profesión y el atuendo en el > vestir, ya que no tendría sentido contemplar a un torero dentro de un traje > de calle normal o de una camisa veraniega luciendo un abundante mechón de > pelo trenzado colgándole del cogote.
> ¿Podría ejercer una influencia moral sobre el torero la costumbre de llevar > la coleta como el carné de identidad profesional?. Entiendo que si, y a > propósito de ello -no recuerdo donde lo he leído-, un aprendiz de torero > actuó en una capea y tan mal lo hizo que los pueblerinos, cansados de tanta > impericia en su labor y verle dar tantos pinchazos al pobre becerro ó > vaquilla, le cogieron en el centro del ruedo, en donde le quitaron los > elementos de su trabajo, y en medio de una borrasca de insultos le cortaron > con una navaja la coleta de raíz. El pobre torerillo no sintió los insultos > ni el despojo que le hicieron de los útiles de trabajo envolviéndole en un > vendaval de improperios. Nada de esto sintió, sino la amputación de su > mechón de pelo graciosamente confeccionado. La coleta, era además de una > muestra de identidad profesional como un imán que atraía las miradas hacia > el torero, por que seria bueno o malo, pero era un torero.
> Juan Belmonte innovador de tantas cosas, fue el primero que dejo de vestir > habi-tualmente con traje corto, por que él consciente de su mala figura y > con los andares nada esbeltos, aconsejado por su acusado sentido del > ridículo y sensibilidad comenzó por dejar de usarla, a trueque de perder un > ostensible símbolo de su profesión.
> Otro torero que inició el suso de falsos utensilios fue Manolete, quien > tras una cogida quedó débil de brazo izquierdo y por eso decidió usar un > estoque de madera durante la faena para cambiarlo por el de acero a la hora > de entrar a por uvas.